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III. Carta de Suicidio

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* * *

Idiota, GRANDÍSIMO IDIOTA. Lloré de rabia y de impotencia, luego de tristeza y de felicidad: él simplemente estaba jugando. Siempre jugaba, detrás de su inteligencia, detrás de todos sus conocimientos, detrás de todo, Marcel siempre sería el niño que quería jugar y no crecer. Un Peter Pan sin Wendy, un niño del pais de nunca jamas, un Sombrero loco sin sombrero, un Aslan sin Narnia... Un niño siempre vivo. Pero no ahora. Busqué los cuentos y conté los personajes de. Una simple secuencia... Una secuencia. No podía creerlo solo estaba a cuatro dígitos de saber que pasaba, o mejor dicho que pasó.
Llamé a Sophie y le conté lo que había encontrado, no quería estar solo y ademas me faltaban cuatro números, esto me estaba llevando tiempo... Marcel no diseño este juego para que durara una semana, lo diseño para que lo resolviera lógicamente, así que debía ir a sus amigos, a las cosas que amaba. Y según su madre eramos Sophie, ella y yo. Emma ya había colaborado, solo faltaba Sophie.
Adentrarme en los pasillos de Letras no me parecía tan extraño desde que Marcel me hacia ir por allí al salir de clases para ir a jugar pool por las noches. Me acerqué al área de la cafetería de humanidades y allí rodeada de chicas estaba la novia de mi amigo, su cabellos estaban atados en una coleta, miraba hacia ningún lado mientras asentía a lo que sus amigas decían.
''Hey, you'' Le dije al estar cerca.
''Sir, Ar'' Me dijo sonriendo y dándome un abrazo. ''Tiempo sin verte, pareciera que no has dormido en días''
''Igual que tú, Princess'' Sir, Ar me llamaba ella por los libros de caballería y yo había acordado decirle Princess en respuesta a ese cómico apodo. Marcel amaba cuando nos escuchaba hablar porque decía que podíamos tranquilamente formar una relación poliamorosa y un monton de cosas de las cuales yo recordaba cada detalle.
''Necesitamos hablar, Sophie.'' Le dije mirando al piso, mientras sacaba de la chaqueta la libreta de Marcel y se la pasaba.
''Claro...'' Tomó sus cosas y salimos de la cafetería para lograr reducir la cantidad de gente que os escuchara.
''Tienes alguna idea de esto, Soph'' Le dije mientras me sentaba en un banco bajo un farol.
''Marcel era... Tan enigmático a veces, que yo misma me sentía perdida cuando estaba con él. Lo amaba demasiado, lo amo demasiado. Me enamoré de él por su gracia, siempre hablaba de su pasado cuando no lograba escribir. Me besaba como nadie nunca lo ha hecho.'' Se secó algunas lágrimas de los ojos. ''Una vez me dijo que yo era su ángel guardián y tú eras su ancla. Ambos le cuidábamos''
''Lo sé lo mismo me dijo una vez que se puso a divagar bajo los efectos del alcohol en la fiesta de Ingeniería'' Una lágrima se deslizo silenciosa por mi mejilla. Estaba perdiendo esperanzas, extrañaba a mi amigo, extrañaba su compañía.

''Ok... me rindo, Marcel.': Le dije mientras me arrodillaba. No podía creer que con 25 años accediera a jugar estas cosas.
''Si te rindes debes darme tu anillo de posesión'' Me dijo con una sonrisa burlona. Jugábamos ajedrez en 3D en una sala especial que había en humanidades. El se acercó y tomó mi mano para quitarme el anillo, le di un puntapié y cayó justa al lado mio.
''No te daré mi anillo, Marcel'' Le dije riendo y ayudándolo a pararse. ''Sabes que eres mejor que yo en el ajedrez, así que por eso aposte pizza''
''Cierto'' Dijo el soltando una carcajada. ''Vamos por Sophie y luego por mi pizza''. Sonrío hacia mi y luego agregó ''Somos un gran equipo, Arthur ¿No me abandones, si? Nunca'' Guiñó un ojo y salió camino a la cafetería.

Tu me abandonaste, pensé. Pero no sabia si era posible reclamar algo a alguien que había muerto.
''Marcy tenia tantas cosas... Pero no se cuales pueden ser esos últimos números'' Dijo Sophie sacándome de mi ensueño. ''Ni siquiera teníamos fechas para celebrar un aniversario o algo así, porque Marcel va... iba en contra de ello, es extraño pero lo sabes''.
''Lo sé'' Sophie me abrazó y me devolvió la libreta, la cual estuvo ojeando un rato, pero nada salia.
Mire los cuentos esa noche, releí los mensajes y no había nada. Nada, absolutamente nada. Era hora de rendirse.
Me levanté temprano el sábado y fui al cementerio, estuve un rato observando la lapida que rezaba ''Marcel C. Romero H. 16-10-1991 - 12-05-2016'' había algo que llamaba mi atención pero no sabia que era. Se sentía extraño, era como si me gritaran en silencio. Saqué la libreta y fui a su ultimo escrito.

''No coloco fecha nunca, pero quiza sea tiempo, ya que es lo ultimo que tengo 12/05/2016, coincide con mi fecha de nacimiento, digo el 16. 
Marcel. 
PD: Ahí lo tienes''

Usa la cabeza... Marcel... me había dejado la clave de su correo por todas partes... y terminaba en 1-6-1-6. Estaba seguro y ahora más que nunca.

''Son 16 piezas, Arthur, 16 en un equipo y 16 en otro. NO es la gran cosa'' Me dijo Marcel al salir del juego de ajedrez.
''¿Por qué no menos o más?'' Me encantaba molestarlo. Era un tipo relajado pero verlo molesto por pequeñeces me parecía divertido.
''No lo sé, 16, no más, no menos. Algunas cosas son así porque si'' Me respondió tomando un refresco de la maquina expendedora. ''Quizás ese número resuelva un enigma alguna vez y allí tendrás tu por qué'' Se río, batió la coca cola y la abrió en dirección a mi.

Y ya tengo la respuesta. Corrí a casa, me encerré en mi habitación e ingrese al correo: Marcel16_10_97@gmail.com. Marqué la contraseña y el correo me dejó ingresar. Estaba vacío. No había mas correos, no había nada... solo una carpeta marcaba un pequeño símbolo. Toqué la carpeta con el titulo ''Archivos'' y me dejó ver un documento en PDF que tenia de nombre: LEEME. Y debajo un peque mensaje: 

Felicidades, llegaste Arthur. Por favor no te enojes. Después de leer esta mínima carta, deberás seguir en busca de la real. ''Lo siento, Mario, la princesa no está en este castillo''.
Marcel.

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