I. Carta de suicidio

Tanto molesté a mi amigo el escritor hasta que decidió enviarme sus cuentos para que los leyera. Yo estudiaba ingeniería y él letras, pero había algo en mi que la literatura atrapaba y me hacía querer saber más y más, o simplemente leer y leer, cultirizarme un poco, disfrutar de esas historias que esconden las letras en un pacto con quien las lee, un pacto que implica darles vida y luego dejarlas morir, para que luego revivan como el ave fénix lo hace al expirar. Le pedí sus cuentos hasta que decidio anotar mi correo y pasarme uno a uno a sus cuentos, cosa que yo disfrutaba. Trabajábamos juntos en el restarunt-café de la universidad, así que cada día le recordaba enviarme los cuentos y él, diligentemente, me enviaba uno nuevo.
El primer cuento relataba la historia de un padre soltero que llevaba cinco años cuidando a su hija por si solo, ya que su esposa murió al dar a luz a la pequeña y el no tuvo tiempo para el amor, pero años mas tarde logró enamorarse de una hermosa mujer, aunque no llegó a casarse pues la mujer también murió antes de que él pudiera pedirle matrimonio. Su hija al ver que su padre estaba triste comenzó a hacerle dibujos y mas dibujos hasta que aquel hombre lleno una carpeta entera de dibujos y los llevaba a todos lados. Un día la pequeña le hizo una carta y no un dibujo, una carta que decía que esperaba que alguien le diera lo que él necesitaba. El padre no entendió esto y llegó a casa confundido encontrando a su hija dormida entre dibujos y uno de ellos era ella su papá y una mujer sobre la que estaba escrito ''nueva mamá''. La llevó a su habitación con una sonrisa en los labios y allí concluía la historia. 
La segunda historia narraba las aventuras de un par de gemelos, Thomas y Tyler, que viajaban juntos a todas partes, pero que aparte de ello se podían comunicar por telepatía y ambos poseían telequinesis. Un día tomaron a Tyler unos drogadictos para asaltarlo, pero al ver que no tenia nada encima lo llevaron a un callejón para violarlo, Thomas al escuchar los pensamientos de su hermano fue hasta donde estaba y de la desesperación le arrancó los brazos a los asaltantes y salieron corriendo de allí. Se fueron de esa ciudad y nunca regresaron. Ese relato traía consigo un dibujo virtual donde se veía un hombre mirando por una ventana hacia una enorme ciudad.
Así fueron pasando los soles y la bandeja de entrada de mi correo se llenó de cuentos, cuentos que amaba por su fluidez y ritmo. Siempre respondía sus correos y hablaba de sus escritos. Él sonreía cada vez que le decía que me había encantado el cuento y cuando le daba criticas las anotaba en una pequeña libreta que llevaba a todos lados y se aseguraba de enviarme el cuento arreglado según lo que le había dicho. Era genial tener aquella cantidad de cuentos. Algunos eran muy largos otros eran cortos, pero cada uno abría la puerta a un mundo diferente, cosa que no creía posible. Del primer cuento hasta el ultimo que recibí pasaron 10 días.
''Oye deberías escribir una novela'' Le dije mientras salíamos del turno del restaurant. ''Me lo he pensado'' Respondió mientras miraba el reloj ''Cuando la empiece te enviaré capítulos''. Me emocioné de que mi amigo se internara en algo como una novela y me la confiara para leerla primero... aunque esperé pacientemente algo que nunca llegaría. ¿Por qué no llegaría? Esa noche mi amigo se suicido. Yo no podía creerlo. Lo había visto todo el día, y nada parecía indicar desanimo, molestia o tristeza, pero esa noche se suicidó, no sin antes enviarme el cuento numero 11.
El cuento versaba sobre una mujer cuyo padre había muerto de vejez y este nunca había tenido esposa. Ella no quería sufrir el mismo destino que su viejo y decidió ir a un bar esa noche donde se encontró con un apuesto muchacho de ojos azules. Tuvieron sexo y al siguiente día él le dijo que se volverían a ver. Una historia muy romántica y con un final feliz. Estaban juntos. No entendía porque se había suicidado. 
Este último cuento trajo consigo un comentario que me dejo pensativo: 

Releer todos los cuentos en orden cronológico ayuda a los autores a buscar cosas perdidas en sus historias, creo que eso te ayudará a entender, amigo. Y por favor, no compartas estos cuentos con nadie hasta que lo entiendas. Con nadie.
Marcel.

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