domingo, 23 de julio de 2017

Skin

No me tienes que dar las gracias
el amor no se mendiga, se siente
y eso es lo que hacemos tu y yo
cuando nuestra piel siente la del otro.

¿Gracias? No, mejor ámame como lo has hecho,
porque el amor no se destruye se transforma
tócame, sienteme, ámame, transformame
que tu piel sienta la mía y así sucesivamente.

El verde es esperanza, armonía esa que me provoca tu tacto
¡Gracias a ti, mas bien! ¡Gracias a ti!
Por los besos silenciosos, y las caricias oportunas
por las miradas de ternura y el amor que fluye.

Mi alma ya había tocado la tuya y tu alma había tocado la mía
se habían desnudado y se habían conocido
se habían sentido, tocado y desmentido
se habían enamorado antes de nosotros haber nacido.

Te desnudé en mi mente, te sentí mio, te hice mio
Me desnudaste en tu mente, me sentiste tuyo, me hiciste tuyo
Nuestras almas danzan en un vaivén continuo
en un frenesí de locura y pasión

Los soldados luchan para entrar en la ciudad prohibida
nuestros sueños se refugian en mi corazón y en el tuyo
Tus manos tocan las mías
y la electricidad recorre nuestros cuerpos.

¡Ah, que placer estar entre tus brazos!
¡Oh, que dulzura tus besos robados!
¡Ah, que delicia tu aliento en mi cuello!
¡Oh, tu complaciente toque!

Se siente la brisa fresca al terminar la batalla
los soldados se han retirado perdidos y desorientados
somos vencedores tú y yo
aunque ya estamos agotados, aunque no derrotados.

Cuan asombroso es el fuego que recorre
los ríos de mis venas que se conectan a tu alma
llenándonos de calor mutuo, de deseo infinito
de amor sublime y perfecto.

Cuan placentera es la victoria en tus brazos
Que fresco el último beso al morir el sol
Que excitante el primer beso al nacer la luna
Que feliz el toque de nuestros cuerpos y almas desnudas

Ya rompe la aurora y la noche pasó sin darnos cuenta
Ganamos más que una batalla y conquistamos más que una ciudad
Ganamos amor y nos conquistamos mutuamente
Los soldados nos sirven, y ahora nuestros reinos son el mismo.

¡Ah, que placer estar entre tus brazos!
¡Oh, que dulzura tus besos robados!
¡Ah, que delicia tu aliento en mi cuello!
¡Oh, tu complaciente toque!


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Cometer

Son solo pequeñas cosas las que me hacen pensar que tú y yo somos el uno para el otro... pero de pequeño se va a lo grande y he cambiado...