Ir al contenido principal

Flash back

- ¿Lo recuerdas? - Preguntó Simón.
- Si - respondió José - así fue:
En el tiempo de antaño estaban los mozos en una esquina de la Plaza Bolívar, cerca de la Catedral de Caracas, esperando a que los oficios religiosos terminaran para poder salir a coquetear y acortejar a las dulces chicas que iban con sus madres a por un helado, o por un café, después de la misa de las cuatro de la tarde. Ya con el repique de campanas, de la iglesia salían hombres y mujeres por igual y los muchachos, discretamente, limpiaban sus chalecos y alisaban sus pantalones, lanzaban miradas a las chicas que iban de aquí para allá con sus vestidos y guantes largos, les invitaban un té o un trago y tenían el deseo de que Caracas y la plaza se congelaran por una noche para hacer infinito el momento cuando el amor se encuentra con el amor... Aunque, hubo dos mozos que no se acercaron a ninguna chica, a ninguna moza, solo se miraban a los ojos, entre ellos dos, sin que nada más existiese, uno se levantó, aliso un poco su chaleco, miró el reloj de bolsillo y le hizo una seña al otro para que lo siguiera. Nadie se percató de la ausencia de los dos chicos, estaban solos, acompañándose mutuamente.
Se conocían desde hace tanto tiempo que ninguno de ellos sabía con certeza desde cuando, en la niñez estaban juntos, jugaban a ser héroes por los barrios de Caracas, salvaban doncellas y mataban dragones en las largas escaleras de los barrios de Catia, escuchaban la radio juntos hasta quedarse dormidos, comían galletas con permiso y a escondidas de sus padres, dormían juntos cuando sus hermanos les contaban historias de terror... Y cuando llegó el momento de elegir una esposa, ninguno se decidió. Se bastaban el uno al otro con su compañía. 
Juntos, aquella tarde de la que te hablo, se fueron a un pequeño parque cerca de la plaza, se sentaron sobre el pasto, se miraron mutuamente y se perdieron en los brazos del otro, sus labios ya no fueron suyos, sus manos ya no se pertenecía, los chalecos ya no estaban sobre las camisas y de aquello solo eran testigos la luna y las estrellas... la ciudad protegía a aquellas almas que se amaban mientras entraba la noche. Piel morena y piel trigueña se tocaban y se conocían, hasta que uno de ellos tomó el reloj y se percató de que era tiempo de volver a casa; seguros de que nadie los veía se tomaron de la mano y caminaron hasta su hogar. Los pantalones estaban un poco sucios y los chalecos no volvieron a su lugar esa noche, pero esas manos nunca se separaron.
Años más tarde un flash de una cámara en el mismo parque, una sonrisa, un beso... y días luego una foto en la sala de una casa, de dos hombres que por los hombros se abrazaban. Nuestra casa.
-Sí, lo recuerdas -Dijo Simón con una sonrisa.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Sé un poco

¿Qué sé yo del lamento infinito de haber perdido a un Amado? Ah... Los agridulces recuerdos se cuelan por mis memorias y fugaces imagenes, una detrás de otra, se proyectan cual película en una tela desvencijada. Dos tazas de té a las 4 de la tarde, una pesadilla a las 3 de la mañana seguida de un abrazo y una voz consoladora, almorzar juntos justo a tiempo para luego hacer rápidamente el amor. Correr juntos a las 5 de la mañana, jugar cartas a las 6 de la tarde. Unos besos perdidos de esas horas contadas que nos daban porcentajes de tiempo infinitos uno al lado del otro compartiendo nuestra hombría, siendo uno con la virilidad. Electricidad ilimitada y eso que puedes sentir pero no ver. Miradas acertadas, caminos largos que se hacen llevaderos, el amar sin mesura a ese que es tu compañero. Espejo de un ser infinito en tierra limitada, esas porciones de vida que nos fueron asignada y... vivimos. Oscuridad y agonía por la partida... Ahora solo una taza de té, un pesadilla …

Amor entre hombres

Papá: Si había cosas fuera de lugar o esas que te molestaban, nunca tuviste pudor en decírmelas, pero el verte sin palabras aquella noche y casi verte soltar lagrimas es algo que ronda mi mente, y que a veces pienso que perderé el sueño por ello.  ''Amor entre hombres'' es ese que tú sentías por mi cuando te regale algunos libros, cuando te hacía dibujos, cuando te enseñaba mis notas. ''Amor entre hombres'' es ese que yo sentía cuando veía tu cara de satisfacción, tu cara de ánimo, cuando escuchaba tus palabras de aliento. Pero ese amor entre hombres que yo siento... no es algo que tú puedas sentir, papá. ¿Cómo te explico tantas cosas si sé que no las quieres escuchar? ¿Cómo hablar contigo como antes si siempre estas a la defensiva? Recuerdas mis miedos, pues sabia que todos confluían en ti, en tu personalidad y cada uno de ellos se ha vuelto oscuro y se han roto como cristal golpeado por una piedra, destrozado sin piedad. ''Amor entre hombres&…

Deja de llorar - Parte 1

Hace frío y esta no es la mejor habitación de la casa, pero espero te sientas comoda. 
Suelo decir que no quiero decir muchas palabras pero siempre empiezo a escribir y las cosas abarrotadas de mi mente se juntan y se juntan y pierdo el hilo de lo que voy a decir.  Y mírame aquí estoy en frente a ti, hablando de cuan efímera es la vida y teniendo miedo de lo que voy decir. Es todo traumatizante... ¡Ah, sí soy Mark!
Sé que usualmente esperas a alguien que te hable pero tengo tantas cosas que decir. No, no me entiendes, esto no es un monologo, pero es una especie de... ¿Cómo se llama? Lo volví a olvidar. una vez que empiezo a escribir las cosas se vuelven distorsionadas y se me olvida. Tengo un serio problema, pero... tranquila, aquí estamos tu y yo.   * * * Hay cosas que jamas vamos a entender... y confía en mi Una de esas cosas que no vamos a entender nunca es a tener cuidado de controlar nuestras emociones. Nos gusta la adrenalina, el amor da mucha... y cuando amamos a alguien le …