jueves, 22 de junio de 2017

Artesano

En Caracas, a unos locales cerca de la catedral de la Plaza Bolívar, en Capitolio, hay un café que se llama "Artesano" y es... perfecto. Un sitio pequeño, bohemio, siempre atestado de gente, un exquisito aroma a café que se confunde con el de los ponquesitos recién horneados, las galletas y el pan recién hecho que venden en este onírico lugar. Pareciese que no hay una hora donde esté vació o sin algún comensal dispuesto aunque sea a tomarse un café y disfrutar de este pequeñísimo país dentro de
Caracas, porque cuando entras allí sientes que sales de esta gran ciudad.
Venden algo llamado Strombolli, y aquí está la razón de este post. Es un pan, hecho en casa, relleno de queso mozarella y pepperoni. Suena simple, pero es maravilloso; el sabor y el deleite adquiridos por este pan es demasiado grande para describirlo: lo saldo del queso, el picante del pepperoni, lo dulce del pan, y el extraordinario sabor de todo eso junto deja una sensación de felicidad, incluso de satisfacción en todo tu ser al comer esta pequeña delicia. No sé, no sé... me dejó encantado como casi todo lo que hay en ese lugar. El café Marietta que lleva brandy, o el Adriana que tiene panela y canela, un excelente expreso y un con leche perfecto y otros que te dejarán pensativo... uno con cocuy y azúcar de narajan -que aún no me atrevo a probar-, tanta variedad en un solo, que saber pasar desapercibido e impresionar con su aparición en la vida de los caraqueños.
Muchas personas entran y salen de este local, y la sencillez, amabilidad y cordialidad con la que te tratan sus empleados es otra gran razón para volver a ese lugar. Comida y buen servicio, eso es Artesano.

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