martes, 2 de mayo de 2017

Almas perdidas

Pues, esta noche pasé de sentirme solo a estar acompañado. Tomé un pincel con mi mente y di trazos en una hoja imaginaria, pinté un niño montado en un carrusel, luego mi mente voló lejos dejando el papel y el lápiz abandonados sobre aquella mesa. Tomé uno o dos tragos de un vodka tan fuerte que me costó saborearlo, disfrutarlo, y, otra vez, mi mente fue destellos de color hasta volver a donde empecé. Volví a tomar el lápiz, coloqué otra hoja en la mesa, pero esta vez dibuje una niña de largos cabellos sentada en un jardín... mi mente dejó abandonado el dibujo y me encontré en un bar bebiendo dos tragos de Cacique, bebí dos más de otro licor, y brinde a la soledad, esa que sientes cuando estas acompañado.
Volví en mis pasos y encontré la mesa, la silla, los lapices y la hojas, todo revuelto. Tomé un pincel y fui al lienzo, miré por la ventana y dibujé un ángel, con grandes alas,sosteniendo una lira. Y una vez más estuve en el bar pidiendo dos tragos de Whisky, bebiendo por las almas perdidas y quizá rezando. Traté de volver sobre mis pasos, y no llegué a mi estudio, estaba en otro lugar, otro bar, con mas de dos tragos. Uno de ellos parecía el agua donde mojas el pincel de tus acuarelas, el siguiente era rojo como la sangre que se vierte cuando un descuidado cuchillo se desliza por el cuerpo de un extraño y el último era verde, ese verde que se crea con licor azul y jugo de naranja.
Volví a mi estudio con el sabor de la sangre en mis labios, tomé la pintura roja, un rojo intenso que nunca había tenido en mi tabla de colores, un rojo que acaba de conseguir esta noche, y dibujé un rosal, el más hermoso rosal que nunca he dibujado.
Luego usted, Señor Oficial, llegó a mi puerta, mostrándome la foto de algún extraño, me dijo que mucha gente me había visto con él la noche anterior, pero yo solo recordaba haber estado dibujando toda la noche, mis pinturas lo dicen, pero mis recuerdos no me ayudan. ¿Quién era ese extraño? ¿Lo maté yo? ¿Maté yo a un ser igual a mi? Eso explicaría el sabor a sangre en mi boca, eso explicaría los dos tragos cada vez, también daría una razón a mis oraciones por las almas perdidas, esas, las de mis dibujos, las de mis cuentos; pero no explica los diferentes licores, ni los diferente colores. En fin, lo único que sé es que los cuatro dibujos que pinté la noche que ha transcurrido hasta el sol de hoy... han sido los más hermosos que he hecho en toda mi vida.
¿Se acabó el interrogatorio, Señor Oficial?

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