Can I move on?

Había sido un día caluroso de marzo, hasta que más o menos a eso de las cinco de la tarde la temperatura empezó a bajar, y bajar y el frío se apoderó de la ciudad de luces, sombras, recuerdos y sueños que danzan bajo la noche y el día... una ''ciudad de cosas inadvertidas''.
Debí suponer que pensarte tanto te traería a mi de alguna forma, debí pensar que todos mis sentimientos recolectados esa semana me harían encontrarme contigo una vez más, tenía que haber pensado todo esto para armar las barreras necesarias para que tu súbito regreso no me afectara como lo hizo.
Fue un mensaje y luego una llamada... Y tu voz sonando parlanchina, aunque algo apagada, al otro lado de la linea trajo a mi los mejores recuerdos que formamos juntos. Me sentí el hombre más afortunado del planeta tierra por tenerte por un segundo, nuevamente, junto a mi. Sentí tu confianza, sentí que ya no había espacio entre nosotros, pensé en un move on genuino por primera vez... No fue así. Tan pronto la llamada terminó el llanto se apoderó de mí, las lágrimas corrieron por mis mejillas, mi peluche estuvo entre mis brazos y así un rato de desconsuelo hasta que pude pensar otra vez.
¿Me quieres? ¿Me amas? ¿Me necesitas como aún te necesito yo a ti? No te miento, sí he crecido, he cambiado, pero todo ha sido en menor medida que... no importa eso. La verdad tengo gratos recuerdos de ambos, muy pocos que son realmente desagradables. Recuerdo tu risa, recuerdo tus suspiros, recuerdo tus consejos... también tu frialdad y aromanticidad pero, vamos, son cosas que... te hacían ser tú. Aunque la respuesta que imagino a mis preguntas es ''un gran quizá''.
Me muestras las facetas de la personalidad común que decías tener, pero la persona que eras conmigo, por mucho que quieras decir que era una máscara o que no existe, yo se que está allí, encerrada de nuevo. Solo que sale cuando la frialdad se ve truncada por el calor. Me tienes presente, o la conversa no hubiera ocurrido. Sí, yo también te tengo presente, muy presente. Pero sí, debo seguir buscando mi move on, ya que aún no puedo hacerlo por completo.
Tu voz y la mía sonaron familiares, nuestros sentimientos hasta el final de la llamada fueron reales... Acepto que te extraño. Acepto que esos lugares, centros comerciales, plazas, escaleras, puentes, carreteras, que guardan nuestros secretos, mantienen vivos los recuerdos para mi. No sé en que medida los mantienen para ti, pero si quisiera saberlo.
Seguiré adelante, cuando pueda escuchar tu voz de nuevo, como la escuché ayer. Espero no sea en un momento débil para ambos, y que la felicidad no sea onírica, sino autentica.
Nos encontraremos luego, si es que aún me visitas por aquí.

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